Luz y sombras
Mientras nuestra consciencia divaga entra la luz y la oscuridad, el movimiento que sostiene nuestras almas impone la necesidad de romper la rutina, destrozar la monotonía y juguetear entre la complicidad familiar y la apertura a un mundo fascinante.
Como profesor y terapeuta, escucho constantemente a personas cuestionadas por el rumbo que ha tomado el mundo moderno, inquietos, inconformes y críticos. En casa todo es diferente, hemos reconocido un pequeño paraíso que se expande y se contrae del tamaño de nuestros sueños y de las necesidades que vamos reconociendo.
Veo a mis hijos como criaturas empáticas, interesadas en el despliegue de sus potencialidades y asumiendo la sensibilidad propia de su generación, la inquietud de un mundo que se transforma y sabiendo que tendrán que afrontar grandes retos de una sociedad en permanente transformación.
La motivación por el aprendizaje en homeschooling suele surgir de la libertad para elegir temas que apasionan a los miembros de la familia, en lugar de seguir un currículo rígido hemos optado por desarrollar espacios académicos en formato de experiencias significativas, hay cursos, talleres, laboratorios, citas de juegos, aventuras programadas, investigaciones independientes y acompañadas.
El enfoque en aprendizaje auto dirigido que nos han mostrado otras familias resulta intenso, motivador y apasionante.
La complicidad familiar despierta el deseo natural de explorar, y los viajes y experiencias prácticas potencian este interés, permitiendo a cada miembro de la familia ver la relevancia de lo que se aprende en el transito de los días, aquí lo cotidiano goza de una magia singular.
La sensación de plenitud y gratitud que genera poder compartir en familia tantos momentos especiales es realmente indescriptible.
Al principio fue un gran reto crear ambientes de apoyo que fueran óptimos para el aprendizaje colaborativo, pero con el paso del tiempo hemos visto que el mundo mismo es un laboratorio en el que deseamos involucrarnos, comprender, expresar y fantasear sobre lo maravilloso que es esta experiencia compartida.
Hoy me pregunto, ¿cómo ha sido esto posible?, ¿de dónde viene toda esta fuerza y motivación?
Simplemente estamos comprendiendo que todo este entusiasmo por seguir descubriendo el mundo es parte de esta naturaleza esencial de la que participamos y a la que pertenecemos.
Mientras nuestra consciencia divaga entra la luz y la oscuridad, el movimiento que sostiene nuestras almas impone la necesidad de romper la rutina, destrozar la monotonía y juguetear entre la complicidad familiar y la apertura a un mundo fascinante.
Como profesor y terapeuta, escucho constantemente a personas cuestionadas por el rumbo que ha tomado el mundo moderno, inquietos, inconformes y críticos. En casa todo es diferente, hemos reconocido un pequeño paraíso que se expande y se contrae del tamaño de nuestros sueños y de las necesidades que vamos reconociendo.
Veo a mis hijos como criaturas empáticas, interesadas en el despliegue de sus potencialidades y asumiendo la sensibilidad propia de su generación, la inquietud de un mundo que se transforma y sabiendo que tendrán que afrontar grandes retos de una sociedad en permanente transformación.
La motivación por el aprendizaje en homeschooling suele surgir de la libertad para elegir temas que apasionan a los miembros de la familia, en lugar de seguir un currículo rígido hemos optado por desarrollar espacios académicos en formato de experiencias significativas, hay cursos, talleres, laboratorios, citas de juegos, aventuras programadas, investigaciones independientes y acompañadas.
El enfoque en aprendizaje auto dirigido que nos han mostrado otras familias resulta intenso, motivador y apasionante.
La complicidad familiar despierta el deseo natural de explorar, y los viajes y experiencias prácticas potencian este interés, permitiendo a cada miembro de la familia ver la relevancia de lo que se aprende en el transito de los días, aquí lo cotidiano goza de una magia singular.
La sensación de plenitud y gratitud que genera poder compartir en familia tantos momentos especiales es realmente indescriptible.
Al principio fue un gran reto crear ambientes de apoyo que fueran óptimos para el aprendizaje colaborativo, pero con el paso del tiempo hemos visto que el mundo mismo es un laboratorio en el que deseamos involucrarnos, comprender, expresar y fantasear sobre lo maravilloso que es esta experiencia compartida.
Hoy me pregunto, ¿cómo ha sido esto posible?, ¿de dónde viene toda esta fuerza y motivación?
Simplemente estamos comprendiendo que todo este entusiasmo por seguir descubriendo el mundo es parte de esta naturaleza esencial de la que participamos y a la que pertenecemos.

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