última escena del 2025
Comparto la última escena del 2025
Faltaban pocos minutos. Yo respiraba con dificultad, casi
infectado por el sahumerio que procura mi esposa cada 31 de diciembre en la
ceremonia de cierre de año.
imagino al año viejo como un animal cansado que sabe que va a entregarse a un
profundo sueño del que no regresara.
La noche era fría, y
yo miraba con actitud hostil a los habitantes del edificio vecino que suelen
tirar pólvora desde los balcones. Me gusto el fio de esa noche, despertaba un
hormigueo en la piel hacia más nítidos los sonidos – me hago memoria al
recordarlo.
Mis hijos jugaban en el parque y yo contemplaba desde la banqueta.
Sus sombras caían en diagonal, dibujando sombras largas
sobre el pasto. El metal de los columpios crujía con un lamento apagado en
medio de las músicas del festejo. Había un olor a tierra que me puso nostálgico….
Requiero que me puse a ver las hojas pisadas, los destellos de la pólvora
lejana…
En silencio estuve contemplando el juego y entregado en mis
divagaciones habituales… me gusto verme quieto un rato… sin afanes ni
preocupaciones.
Después de un rato me sentía incómodo y pensé que estaba demasiado
consciente, hace muchos años que no me entrego a los juegos dionisiacos de las
festividades.
Luego me puse a jugar con el teléfono para intentar un último
registro fotográfico
Era la última foto del 2025, y yo lo sabía.
Con aire ceremonioso y meditabundo pensé que el juego, en
ese instante, era un ritual... el tránsito a un espacio imaginario que nunca volvería
…
Bien sé que inventamos los calendarios, pero la eficacia simbólica
y el sentido que le damos al tiempo es muy profundo… lo veo ahora que mis hijos
están entrando en una nueva etapa.
Sentía que sus movimientos en el columpio tenían un aire de
despedida, aunque ellos no lo supieran. Yo sí.
Los miraba y sentía una mezcla difícil de nombrar – como una
alegría rara –acompañada de una presión sorda detrás de los ojos, algo que se retorcía
intentando echar el tiempo atrás
Que rápido crecen…. Es lo que todos dicen.
Noches como esta siento que crecen de golpe y no alcanzamos
a reaccionar.
El próximo año, traerá grandes retos... empecé a escribir y
justo allí me percate que llevo meses sin escribir en el blog de bitácoras
familiares. (el 2025 fue un año difícil y mis tiempos de escritura fueron
acaparados por un par de proyectos literarios y producciones académicas. Deseo que
el próximo año sea mas calmado y me permita hacer cosas mas sencillas)
Ellos seguirán jugando… pero veo que están reclamando
espacios de mayor compromiso… Decisiones más serias… Preguntas más profundas.
Amanece el 2026 con
Una forma distinta de mirar el mundo… cuanta gratitud al
saber que de mirarnos juntos este nuevo amanecer.
DAVID

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